La magia

Ana Violeta Palencia

Wes Anderson


Aunque no te atraiga en exceso el lado indie del cine, resulta prácticamente imposible que no hayas escuchado el nombre de Wes Anderson al menos una vez. Ya sea por las nominaciones a premios, su estilo peculiar o las críticas minuciosas que caen sobre su trabajo. Desde el año 1996 con "BottleRocket" Anderson se ha convertido en un icono cinematográfico, aunque quizás no tan conocido en Estados Unidos como en Europa. Pero fue con el estreno de El Gran Hotel Budapest en 2014, cuando las puertas del reconocimiento mundial comenzaron a abrirse ante él y reiniciaron los detallados análisis sobre su forma de hacer cine.

No hay un solo factor que defina a Wes Anderson, sino que es el conjunto de una serie de elementos los que conforman una película "al más puro estilo de Wes Anderson". Desde los decorados en tonos pastel, los peinados perfectamente cortados, la fotografía luminosa y los travellings de cámara, hasta su característica simetría y su paleta de colores. A continuación expondré las cuatro bases del cine de Wes Anderson.

El "travelling" y el "paneo".

El travelling consiste en mover la cámara sobre unos railes en diferentes direcciones; puede ser un travelling circular, retro (en la que la cámara se mueve hacia atrás), avant (donde la cámara se mueve hacia delante), lateral y de seguimiento de personajes (en el que la cámara simplemente sigue a él o los personajes); de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, marcha atrás... Wes Anderson los usa todos, sobre todo para los momentos álgidos de sus historias. El paneo es casi lo mismo, pero en vez de poner la cámara sobre unos railes, el movimiento es solo de la cámara, que Wes Anderson usa para dar cierto toque de fantasía a sus obras, como se ve perfectamente en el anuncio que hizo para PRADA en 2013.

El travelling es una técnica muy común que aporta energía, movimiento, realismo y fluidez a la acción, pero en el caso de Anderson, es un símbolo estilístico que usó por primera vez en Academia Rushmore y que, desde entonces no ha dejado de aparecer en sus películas, a las que este movimiento aporta una vida y energía increíbles incluso cuando las tramas de sus películas son, muchas veces, demasiado deprimentes. Esto afianza el concepto que define a Anderson como un gran cineasta: es igual de importante lo que hay delante de la cámara, como la propia cámara.

La simetría.

Al igual que con el travelling, el profundo amor de Wes Anderson hacia la simetría es otro rasgo estilístico que se ha ido reforzando a lo largo de los años. Desde Rushmore ya se puede apreciar esta simetría, pero es a lo largo de los años cuando el director texano la puntualiza.

No es sorprendente que Anderson sienta una gran admiración por Stanley Kubrick, pues éste llenaba sus películas de perfectas simetrías para recrear distintas emociones. Pero al contrario de su compañero de oficio, Anderson ve en la simetría de cuadro (plano), algo necesario para expresar su arte, como se puede ver perfectamente en Hotel Chevalier, Viaje a Djeeerin, o en el anuncio de Navidad de H&M de 2016/2017.

Planos frontales, laterales, grupales... no importa, siempre se encontrará la simetría perfecta en la su obra.


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